// Carta del Director

La Escuela de Arte de Málaga es creada  al amparo del R.D. de 31 de Octubre de 1849 por el que se reorganizaban todas las enseñanzas, este tipo de escuelas quedaban bajo la dirección de las Academias, fundadas también al mismo tiempo. La vinculación iba más allá: según el artículo 49 del Reglamento, todos los profesores de las Escuelas eran miembros natos de las Academias.

Desde que comienza su andadura en el curso 1851-2 la Escuela de Artes, bajo diferentes denominaciones y planes de estudios, siempre ha estado dedicada a la formación de los jóvenes artistas malagueños.  En el discurso inaugural pronunciado por el Marques de la Paniega el 20 de Enero de 1851, se destaca  la buena acogida que había tenido por parte de la ciudad, ya que la matricula se había cubierto en solo 10 ó 12 días, quedando incluso una larga lista de espera.
La Escuela nació como Escuela de Bellas Artes de segunda  clase, o sea de estudios menores, dirigidos a la formación de obreros.  A pesar de ello, el claustro siempre estuvo dispuesto, sin reparar en los sacrificios, a dar respuesta a las demandas de la sociedad malagueña.

Así, durante las primeras décadas de actividad, la Escuela se dedica, por un lado, a la formación de obreros  especializados en los distintos oficios artísticos  que pudieran dar respuesta a las necesidades de una industria en auge que tenía que competir con los productos extranjeros y, por otro lado, a atender las aspiraciones que muchos jóvenes malagueños tenían de convertirse en pintores y artistas plásticos, aunque ésa no fuera la función para la que se creó originalmente.

En ese sentido hay que entender las propuestas de reforma de uno de los primeros directores de la Escuela, D. Bernardo Ferrándiz, que suponen un punto de inflexión en la historia particular de nuestra Escuela. En la década de 1870, Ferrándiz se decide a seguir perfeccionando los estudios de los oficios artísticos, al tiempo que creaba asignaturas propias de lo que, por entonces, se denominaban Escuelas de Bellas Artes de primera. Materias como Colorido y Composición, Marina y Paisaje o Anatomía Artística pasaron a formar parte de la oferta de la Escuela, lo que permitió que en Málaga se formara una escuela de pintura con figuras de primer nivel como el propio Ferrándiz, Muñoz Degrain,  Moreno Carbonero, Ocón, Nogales, Denis, y un largo etcétera por todos conocido.

Con el inicio del siglo XX se fueron sucediendo una serie de reformas. En 1900 la escuela pasó a llamarse Escuela de Artes e Industria, y en 1906 comienzan a crearse de manera oficial los primeros talleres, dándose de esta forma respuesta a una demanda de enseñanzas prácticas.

En 1910 una nueva reforma cambia de nuevo la denominación por la de Escuela de Artes y Oficios y Peritaje Industrial, simultaneando ambas enseñanzas que quedarían definitivamente separadas en 1924. A partir de ese momento la escuela pasaría a denominarse de Artes y Oficios Artísticos, desgajándose de ella la de Peritos Industriales.

Con estas reformas, parecía que la Escuela quedaba definitivamente enmarcada en el ámbito de los oficios artísticos, sin embargo el claustro siguió escuchando las demandas que desde la sociedad llegaban. Así, el plan de 1910, que se mantuvo vivo hasta el inicio de los años 80 del siglo XX, (simultaneándose incluso con el plan de 1963), permitió la formación de muchos artistas locales gracias a que se mantuvo la docencia en materias como Dibujo Artístico, Dibujo del Natural o Colorido y Composición.

En el campo de los oficios artísticos siempre ha habido una adaptación a las demandas de la ciudad. En el siglo XIX se formaron en nuestras aulas grandes litógrafos como Rafael Alcalá o Joaquín Gutiérrez Díaz, maestro a su vez de varias generaciones de profesionales de las artes gráficas, diseminados por España y América. Posteriormente, con la creación del título de Graduado en Artes Aplicadas, se dio respuesta a la demanda de nuevos profesionales, como Decoradores y Publicitarios,  sin olvidar nunca los oficios clásicos como los maestros en talla, que en los últimos años han disfrutado de la docencia de Suso de Marcos.

Años después, el plan de estudios de 1963, cambió totalmente la estructura de estas enseñanzas; las escuelas pasaron a denominarse Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos,  con una duración en los estudios de  cinco años, distribuidos en tres años de estudios comunes y dos años de la especialidad elegida por el alumno. Tras finalizar los estudios estaba obligado a realizar un examen de reválida que, una vez superado, le permitía obtener  el título de Graduado en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos en la Especialidad cursada.

Posteriormente la LOGSE se fue implantando de manera progresiva al mismo tiempo que se extinguía el plan de 1963. A partir de ese momento las escuelas pasaron a tener la denominación de Escuelas de Arte y se comenzó a impartir el Bachillerato Artístico en sus dos modalidades, Artes Plásticas y Artes Aplicadas, así como los Ciclos Formativos de Artes Plásticas y Diseño de Grado Medio y Grado Superior, con una gran oferta educativa.

El Bachillerato a lo largo de estos años y desde su implantación en nuestros centros, ha sufrido cambios en su estructura y denominación. En la actualidad se imparte el Bachillerato de Artes Plásticas, Diseño e Imagen.

Los ciclos formativos de Artes Plásticas y Diseño han tenido y siguen teniendo una gran aceptación por parte del alumnado, gracias a la variada oferta educativa, al amplio abanico de especialidades y a que, una vez finalizados estos estudios, el alumnado puede continuar estudios superiores o universitarios.
Por otra parte hay que destacar, la aceptación en el mercado laboral de nuestras enseñanzas, gracias a la formación en centros de trabajo y al seguimiento sobre la inserción laboral del alumnado.

Somos un centro de referencia en la ciudad de Málaga, en la provincia y en la comunidad andaluza. Somos la tercera Escuela de Andalucía en tamaño y número de alumnos y contamos, como centro público, con  el reconocimiento a la excelencia educativa,  gracias a los premios y galardones obtenidos durante estos últimos años por nuestros alumnos.

Los cambios sufridos por la sociedad  han provocado cambios sustanciales en la función  académica. La utilización cada vez más frecuente de las tecnologías de la información y la comunicación.  Las tecnologías digitales y su aplicación en las aulas son  cada vez más demandadas por los alumnos y por las empresas donde estos alumnos tendrán su futuro.

Una actualidad dominada por la imagen gráfica y digital, por la inmediatez en el acceso a la información, genera una demanda de profesionales de las artes plásticas y el diseño con una alta preparación en sistemas informáticos y en programas asociados al diseño y a la imagen. Todo esto sin olvidar y sin dejar de lado lo tradicional, la manufactura artística, la sensibilidad y la creatividad de estos futuros profesionales.

La función educativa y social de la escuela sigue siendo, en el fondo, la que era hace 100 años. Formamos a los alumnos en su respeto y aprecio  hacia las expresiones artísticas de las diferentes artes plásticas. Les capacitamos además,  para que ellos mismos  puedan realizar y dirigir proyectos complejos,  que requieran elevados conocimientos artísticos,  técnicos y tecnológicos. Así como suficientes destrezas y habilidades artísticas como para que se puedan denominar obras de arte.

Hasta aquí hablamos de pasado y presente de la Escuela de arte San Telmo, pero y el futuro, que nos depara el futuro.

La Consejería de educación de la Junta de Andalucía, anunció el pasado  2 de abril de este año, la implantación para el curso próximo de las enseñanzas artísticas superiores de diseño en Málaga, en las especialidades de diseño gráfico y diseño de moda. Estas enseñanzas supriores que han sido demandadas durante largo tiempo, tanto  por las escuelas como por los alumnos. Se van a impartir en la Escuela de Arte y   ponen a la ciudad de Málaga a la cabeza de la  oferta educativa de carácter artístico de toda Andalucía. Nos convertimos en la provincia con la mayor y más completa de las ofertas, situando a la sociedad malagueña en una posición de privilegio a la hora de formarse en estas disciplinas.

Estas enseñanzas artísticas superiores tienen una duración de cuatro años equivalentes a 240 créditos ECTS. E incluyen además de la formación académica, un periodo de prácticas que se podrán realizar en países de la unión europea y un proyecto final de carrera.

La escuela de arte san Telmo tiene ante sí  un futuro prometedor, no exento de dificultades y de obstáculos, pero que nos anima a los profesionales que allí trabajamos, a dar lo mejor de nosotros mismos. Las expectativas de formación artística son hoy día inmejorables para los alumnos malagueños y estoy convencido de que la Escuela estará a la altura de estas expectativas.

Hoy en día, la Escuela vuelve a vivir tiempos de cambio y tiempos de crisis. Pero, de la misma manera que sus predecesores, el compromiso del claustro con la sociedad malagueña y con la formación de sus jóvenes sigue intacto.

           
         Juan Martín Segura Campos.
            Director